Diversión en la nieve

Cómo construir un iglú, una divertida experiencia

Pasos necesarios para construir un refugio en la nieve, para resguardarse o divertirse con esta actividad en la montaña.

Actualizada 03/12/2016 a las 11:20
Construcción de un iglú | Javier González

Los iglús son las conocidas casas de nieve usadas por los pobladores de la Antártida, Alaska y otros territorios helados. Aunque no lo parezca, las propiedades aislantes de la nieve logran que el interior de estos habitáculos sea muy confortable. En los últimos años, han aumentado las empresas de turismo de aventura y las estaciones de esquí que ofrecen la construcción de iglús entre sus actividades. Incluso se puede dormir en ellos, con todo el material necesario para pasar una noche agradable en plena naturaleza.

En el Valle de Tena, en la estación de Formigal, se puede disfrutar de esta actividad en familia o con amigos, de la mano de TenaPark. Con ayuda de un instructor y formando un grupo de, al menos, cuatro personas, se aprende la técnica necesaria para construir un iglú. Quien lo desee puede pasar la noche en el interior del refugio construido con sus propias manos.

Cómo construir un iglú

Construcción de un iglú

Foto de Roberto Munilla

Construcción de un iglú

Foto de Roberto Munilla

Aquellos que prefieran lanzarse por su cuenta a la construcción de iglús, pueden hacerlo siguiendo unas instrucciones básicas. Primero, hay que disponer del material necesario: palas, sierras de carpintero y una lona de plástico impermeable para poner en el suelo del iglú. Después, toca elegir el lugar donde alzar la construcción. Mejor si es una zona donde la nieve esté compacta para sacar de ahí los bloques de nieve. En caso de que la nieve no esté bien compactada, hay que “prensarla” pisando bien sobre ella.

Una vez elegido el lugar, se traza un círculo en el suelo con ayuda de la pala y una cuerda para medir la distancia necesaria. El diámetro debe superar, como mínimo, la altura media de una persona. Es el momento de usar la sierra para empezar a cortar los bloques de nieve compacta del interior del círculo que se ha marcado, de forma que el “suelo” del iglú quede unos cincuenta centímetros por debajo de la superficie. Esto ayudará a mantener el calor.

El tamaño de los bloques de nieve no es igual en toda la estructura del iglú. Para que la construcción sea firme y estable, se debe empezar con bloques pequeños e ir aumentando su tamaño, de forma que la pared crezca en espiral (no por niveles, como se haría con ladrillos). Los bloques se pueden moldear con la sierra cuando sea necesario para que encajen bien unos con otros. Es importante que no queden huecos muy grandes entre los bloques. Los huecos pequeños se tapan al final con más nieve.

Lo mejor es que, como mínimo, una persona lo construya desde dentro del círculo y otra le pase los bloques desde fuera, para ir acomodándolos bien pegados. En cada vuelta, los bloques deben asentarse más hacia dentro, de manera que las paredes se cierren progresivamente en forma de cúpula.

Construcción de un iglú

Foto de Roberto Munilla

Construcción de un iglú

Foto de Roberto Munilla

Los últimos bloques, por efecto de la inclinación de las paredes, pueden volcarse hacia dentro mientras se construye el iglú. Para evitarlo, una persona debe sujetar la última pieza colocada, mientras otra fija la siguiente. Al final, queda un hueco en la parte más alta, que se tapa con otro bloque de nieve del tamaño necesario. Hay que dejar un pequeño agujero en la parte superior para facilitar la salida de gases y la ventilación, pero no en el punto más alto, sino más cercano al lateral de la construcción. Si se va a cocinar dentro del iglú, haced el agujero más grande para evitar que el calor derrita las paredes.

Construcción de un iglú

Foto de Roberto Munilla

Construcción de un iglú

Foto de Javier González

Construcción de un iglú

Foto de Javier González

La puerta es clave para evitar la entrada de viento y frío. Hay que hacerla en el lado más resguardado del iglú, en la parte inferior de la pared. El interior se mantendrá a una temperatura agradable si se construye un túnel de entrada sobre la puerta, que proteja el agujero de las corrientes de aire y la nieve.

Construcción de un iglú

Foto de Roberto Munilla

Por último, se repasa tanto el interior como el exterior del habitáculo, tapando los agujeros y procurando que queden todas las juntas bien unidas por la nieve, ya que una vez congelado formará una pared firme y compacta. El suelo del iglú se alisa, sacando la nieve sobrante fuera y compactándolo bien. Por último, se coloca el plástico impermeable, que actúa de aislante. El refugio ya está listo para resguardarse en él.

 

Las imágenes que aparecen en este artículo corresponden a una actividad realizada por el Club de Montaña Cuatrineros de Escucha, Teruel.

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