Material de esquí

Cómo elegir las botas de esquí

Factores y consejos a tener en cuenta para escoger las botas de esquí más adecuadas.

Actualizada 27/05/2016 a las 10:01
Las botas son un elemento clave para disfrutar de una jornada de esquí agradable.

Las botas son parte esencial del equipo de esquí y de ellas depende en gran medida que la experiencia en la nieve sea o no agradable. Existen tantas marcas y modelos de botas en el mercado que puede resultar complicado elegir las más adecuadas, por lo que se recomienda tener paciencia y probarse muchos modelos hasta dar con aquellas que se adapten a la fisionomía de nuestros pies. Es importante dejarse asesorar por los profesionales de los establecimientos, que conocen bien el material y las características generales de cada marca.

Para elegir unas botas de esquí hay que tener en cuenta ciertos factores:

  • El nivel de esquí
  • Talla y horma del pie

Nivel del esquiador

El dominio técnico que tenga el esquiador determinará el grado de rigidez de las botas, que se mide según el índice Flex: cuanto mayor es este índice, más rígidas serán las botas y, por tanto, mayor control y precisión tiene el esquiador.

  • Los principiantes deben elegir botas con un índice Flex 60 o inferior, ya que esta rigidez suave les permite modificar la posición y ejerce poca resistencia ante la flexión.
  • Los esquiadores con un nivel medio deben optar por botas con un índice Flex entre 70 y 90, más rígido pero también más preciso.
  • Los esquiadores expertos pueden elegir botas con un índice Flex 100 o superior, lo que implica alta precisión en los movimientos y mayor esfuerzo en la flexión.

Los esquiadores corpulentos o con peso elevado necesitan botas con un índice Flex superior al que sería indicado para su nivel. Los profesionales pueden indicarles cuál sería el más apropiado según su constitución física.

Elegir la talla adecuada

Existen algunos mitos respecto a cuál es la talla adecuada al elegir las botas de esquí. Un error muy extendido es creer que se necesita un número más que el del calzado habitual o que unas botas de número mayor al nuestro serán más cómodas. Lo cierto es que la talla de las botas de esquí se rige por el sistema Mondopoint o, lo que es lo mismo, la longitud en centímetros de nuestro pie.

Por ello, lo que hay que hacer es medir nuestro pie más grande, ya que nadie tiene los pies idénticos, y la cifra resultante en centímetros es la talla Mondopoint. En los resultados con decimales, la talla correcta es la inmediatamente superior. Por ejemplo, si nuestro pie mide 23,3 centímetros, la talla adecuada sería 23,5. Si mide 23,8 centímetros, la talla sería 24. Existen numerosos conversores online para convertir la talla de pie europea (o la que corresponda) al sistema Mondopoint, pero la medida en centímetros es la más efectiva en lo que a botas de esquí se refiere.

La horma de las botas

Al igual que ocurre con el calzado de calle, las diversas marcas de botas diseñan sus modelos con hormas más o menos anchas, por lo que en función de la forma de nuestro pie, debemos optar por una u otra marca. La única forma de descubrir cuál se adapta mejor a nuestro pie es probarse muchas botas y dejarse aconsejar por los profesionales, que ya conocen las características de diseño de las diferentes marcas.

Probarse las botas de forma correcta

Las botas de esquí son un calzado rígido, diseñado para ofrecer las mejores sensaciones posibles durante la práctica del deporte, pero no pensado para ofrecer comodidad en los momentos de descanso o al caminar. Por ello, no se puede esperar que las botas resulten muy cómodas en aquellos momentos en los que no se esquía, aunque tampoco deben ocasionar sufrimiento. Hay que tomarse el tiempo necesario para probarse numerosos modelos en la tienda.

  • Hay que probarse las botas con los mismos calcetines con los que luego se va a esquiar, ya que si el grosor es diferente, se pueden tener errores de apreciación.
  • De pie, comenzar a abrochar los ganchos desde abajo y comprobar que el pie queda bien sujeto, especialmente en el talón.
  • Prestar atención a posibles zonas en las que la bota presiona demasiado, ya que tras varias horas de esquí el roce puede resultar muy doloroso e incómodo en esos puntos.
  • Con el cuerpo erguido y las piernas rectas, comprobar que los dedos del pie tocan ligeramente la punta de la bota.
  • Con las rodillas bien flexionadas, comprobar que los dedos del pie ya no tocan la puntera interior de la bota. En caso de que sigan tocando la punta, se necesita una talla más.
  • Caminar un poco y prestar atención al talón, que no debe separarse de la plantilla interior.

Algunas consideraciones

Se debe tener en cuenta que los botines pierden hasta un 40 % de su volumen tras esquiar unos diez días, por lo que no hay que elegir botas holgadas, que quedarán aún más grandes debido a este efecto. Además, la usual temperatura cálida de los establecimientos de venta hace que los pies estén más hinchados que en las condiciones normales de esquí, lo que acentúa la sensación de que las botas van justas.

El control y la precisión de los movimientos se transmiten con los pies a los esquís a través de las botas, motivo por el que es tan importante que este calzado se ajuste a la fisionomía del esquiador.

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