Deporte para todos

El esquí adaptado, una realidad en Aragón

Un recorrido por las posibilidades y retos de este deporte en las estaciones de la Comunidad.

Actualizada 29/09/2016 a las 06:42
Un hombre practicando Dual ski. Fundación Handix.

Dentro del área aragonesa que disfruta anualmente de la nieve, entre las diversas ofertas de deportes de invierno, ciertas agrupaciones ofrecen la posibilidad de practicar la modalidad de esquí adaptado. Los costes en el material y la específica formación del profesorado hacen que este deporte no sea accesible en cualquier estación, si bien Aragón cuenta con varios enclaves propicios, como Valdelinares, Javalambre, Astún, Cerler, Panticosa o Formigal, entre otros.

La Fundación Handix, una empresa especializada en deportes adaptados, ha trabajado durante catorce años en la estación de Aramón Cerler. Su fundador, Jabi Álvarez, aseguró que tiene las reservas cerradas y que ya está tomando notas de reserva para la próxima temporada.  “En forfaits por temporada hacemos un recuento de 1000 de media y el número de clientes ronda los 200 por temporada” calculó.

Gracias a las posibilidades geográficas de Aragón y a la inversión en material y perfiles cualificados de profesorado, la comunidad autónoma cuenta con diversas escuelas de esquí adaptado, no sólo para el disfrute del ocio, sino también para la competición.

Este es el caso de las estaciones de esquí de Aramón de Javalambre y Valdelinares, en las que trabaja desde 2008 Néstor Belvis, uno de los entrenadores de la Escuela Española de Esquí, impartiendo clases tanto para principiantes como para equipos de competición. También allí ejercen como monitores Federico Górriz, entrenador del campeón de España en Super Combinada de 2015, Pablo Tovar, y la campeona de España de Slalom Gigante de 2010, Aris Catalán, quien considera que “esquiar ya no es un sueño para las personas discapacitadas y, hoy por hoy, está al alcance de todos”.

Aris Catalán junto a más profesores y alumnos. Chus Catalán.

Aris Catalán junto a más profesores y alumnos. Chus Catalán.

De la mano de estas estaciones trabaja el Club Aragonés de Esquí Adaptado Sport, una agrupación que nació en 2005 en Teruel y, desde hace siete años, se erige como club de formación de esquí adaptado en las mismas, además de ser quien cede el material necesario para la práctica de este deporte.

Independientemente de la escuela, todos coinciden en que el objetivo principal es la independencia durante la práctica del esquí, como vía para la integración y la superación personal. “Depende del grado de discapacidad, más o menos cognitiva, pero el objetivo es que puedan realizar el deporte de manera autónoma”, explicó Néstor Belvis. Aunque existen dos tipos de esquí en función de si el que realiza el ejercicio requiere refuerzo o no, “hay que fomentar las capacidades y no la discapacidad”, consideró el fundador de Handix. No obstante, existe una modalidad de esquí con refuerzo para aquellas personas que lo requieran.

Tipos de esquí según el material

Existen distintos tipos de estructuras que se adaptan a cada necesidad.

  • Mono-ski. Es una opción para aquellos que esquíen en posición sentada. Consta de una estructura moldeada que termina en una única  tabla similar a un esquí. Para practicar este estilo se requiere fuerza en el tronco superior. Los esquiadores portan dos estábilos medianos o pequeños para marcar la ruta mientras se deslizan.
Un niño monta sobre un mono ski. Néstor Belvis.

Un niño monta sobre un mono ski. Néstor Belvis.

  • Dual-ski. Se diferencia del anterior en que cuenta con dos esquís en vez de uno, lo cual aporta mayor estabilidad.
  • Kart-ski. Diseñado para aquellos cuyo movimiento deba limitarse a manos y brazos. En este caso, los estábilos se sustituyen por dos palancas directamente conectadas a los esquís, para controlar la velocidad y la posición de los mismos.
  • Tres huellas. Pensado para personas con hemiplejia, polio o que carezcan de un miembro inferior. Consta de un esquí y dos estabilos largos.
  • Cuatro huellas. Puede ser una estructura similar a un andador con dos esquís o dos esquís y dos estabilos.

Imprescindibles

Además de un buen material y de contar con personal formado, el esquiador, como todo deportista, debe conocer sus capacidades y sus limitaciones. Esto permite esquiar de la manera más autónoma posible, pero siempre segura. “Existen algunas patologías para las cuales el ejercicio físico puede no ser lo más adecuado”, considera Jabi Álvarez. “Es necesario pedir un diagnóstico médico personalizado, para estimar cómo pueden afectar la altitud, el frío o las manipulaciones”, prosigue. “Una vez finalizado el estudio y valorado el caso concreto, se programa la actividad”.

El tiempo atmosférico también es un punto relevante en la práctica de esquí adaptado. Néstor recalcó la importancia de “esquiar en épocas del año soleadas y con buenas temperaturas, porque hacen la experiencia más agradable y los músculos sufren menos”.

También cabe destacar que la especialización es un reto y requiere una gran inversión. Una silla de esquí cuesta entre 4000 y 8000 euros, según los cálculos del monitor de Handix, quien insistió en la importancia de salvar esta diferencia de costes, para que todo el mundo pueda disfrutar del esquí adaptado sin barreras.

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