Nieve en familia

Niños y esquí: consejos para padres

Descubre a qué edad es recomendable que los niños aprendan a esquiar, cómo iniciarlos y qué clases pueden recibir.

Actualizada 05/12/2016 a las 13:12
Niños en clase de esquí en Panticosa

Muchos padres esquiadores se enfrentan a muchas preguntas cuando quieren iniciar a sus hijos en el esquí para que disfruten tanto como ellos del deporte blanco. En este artículo se repasan algunas cuestiones y se dan varios consejos para facilitar este proceso, ya que no hay nada mejor que practicar deporte en familia.

¿A qué edad puede un niño aprender a esquiar?

La edad ideal para aprender a esquiar es variable y depende del desarrollo de cada niño o niña, pero se considera que las habilidades psicomotrices necesarias para iniciarse en este deporte se obtienen entre los cuatro y seis años. De hecho, en las escuelas de esquí de las estaciones suelen aceptar niños a partir de los 4 años, con algunas excepciones. No obstante, hay niños más pequeños que ya hacen sus primeros pinitos sobre los esquís y otros más mayores a los que les cuesta un poco más. Más tarde o más temprano, lo importante es que disfruten de este deporte y se diviertan a la vez que hacen ejercicio físico.

Equipo y protecciones

Como cualquier adulto, el niño debe esquiar correctamente equipado y, si aprende desde pequeño qué es lo que necesita, cuando sea más mayor lo habrá adoptado como un hábito. Como es lógico, no pueden faltar los esquís y botas de esquí, además de casco y gafas de sol y ventisca. En las estaciones de esquí disponen de material de alquiler específico para cada talla. Debe llevar también ropa de abrigo adecuada y unos guantes que le resulten cómodos de quitar y poner. No está de más que los niños lleven algún tipo de identificación, con su nombre y un número de teléfono móvil, por si se pierden en la estación.

La protección solar es imprescindible para evitar quemaduras, tan comunes en la montaña. Lo ideal es enseñar al niño a aplicarse correctamente la loción protectora desde pequeños, eligiendo envases fáciles de abrir y usar para que les resulte más cómodo. No se trata de una tarea que los niños suelan recordar, así que ponernos nuestra protección solar a la vez que ellos es una forma de convertirlo en costumbre e, incluso, en un juego.

A mi hijo no le interesa el esquí: ¿qué hago?

Nadie aprende bien algo en lo que no está realmente interesado. En ocasiones, el entusiasmo de los padres por iniciar al niño en el deporte que les apasiona, agobia a los pequeños y les somete a una presión innecesaria. Una buena forma de empezar es que tengan un contacto gradual con la nieve, jugando con ella, deslizándose en trineos o lanzándose bolas. Hay que evitar los días de mal tiempo o frío intenso: se trata de que sea una experiencia positiva y agradable para ellos. Una vez que los niños han experimentado en la nieve, llega el momento de plantearse cuál es la mejor manera de que aprendan a esquiar.

Si, una vez comenzado el proceso de aprendizaje, sigue sin mostrar interés, puede que sea un poco pronto para él o ella, o que el esquí no sea un deporte que le atraiga. Si bien un poco de insistencia puede ser necesaria para que no abandonen ante los primeros fallos y caídas, forzar a alguien a aprender no suele dar buenos resultados, siendo recomendable esperar a que se interese por sí mismo.

¿Clases de esquí, sí o no?

Siempre es recomendable aprender con un profesor titulado, para conocer desde el principio la técnica correcta y evitar sustos o accidentes por indicaciones incorrectas o errores de aprendizaje. Las clases pueden ser particulares o en grupo. Como es fácil de suponer, las clases particulares permiten que el niño aprenda más rápido, al contar con toda la atención del profesor, aunque su precio es más elevado. En las clases colectivas la evolución de los niños puede ser más lenta, pero también es cierto que pueden divertirse con alumnos de edad similar y su precio es más asequible.

Las estaciones de esquí cuentan también con jardines de nieve, zonas destinadas a los más pequeños en las que estos pueden jugar con otros niños de su edad a la vez que aprenden con monitores especializados. Se trata de una mezcla entre juego y aprendizaje, así que el proceso es algo más lento que en las clases, pero muy divertido para ellos.

Otra opción es apuntarlos a un club de esquí, dónde aprenden muchos de los esquiadores que luego llegan a competir o ser profesores y entrenadores titulados. Esta opción es recomendable si se esquía con regularidad durante toda la temporada.

 

El esquí es un deporte saludable, no exento de riesgos, que pone en contacto a los deportistas con la naturaleza y es una gran forma de que los niños hagan ejercicio físico al aire libre.

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