Senderismo

Ruta por la garganta de Escuaín

Recorrido sencillo y corto hasta la fuente de Escuaín, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo.

Actualizada 26/03/2017 a las 04:39
Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. | HERALDO

Es difícil escoger un solo paisaje en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Su belleza y biodiversidad invitan a conocer mejor esta joya natural de los Pirineos, que nunca defrauda al visitante. Recorrer sus senderos es una de las mejores formas de adentrarse en el parque y disfrutar de la flora y fauna que esconde.

La ruta propuesta recorre la garganta de Escuaín, un precioso paraje en el que habitan especies animales de gran interés, como el tritón pirenaico, un anfibio endémico de esta región. El recorrido parte de Escuaín y es perfecto para realizarlo en primavera o verano. Solo hay evitar recorrerlo en periodos de fuertes precipitaciones, ya que conllevan la crecida del río.  Con un desnivel de apenas 200 metros, se trata de una ruta fácil y de corta duración, ya que el tiempo estimado en su recorrido de ida y vuelta es de tres horas y media.

Ruta a la fuente de Escuaín

Tras la iglesia de Escuaín comienza el sendero que guiará los pasos del senderista hasta un barranco, casi siempre seco, para atravesar pequeños campos salpicados de arbusto de boj y pinos. La ruta continúa por el barranco hasta llegar al punto más alto de la garganta, posición desde la que ya se puede ver la fuente de Escuaín, al fondo. En este momento comienza el descenso hasta el fondo de la garganta, tras una hora aproximada de ruta.

Entre carrascas y diversos arbustos se llega hasta un espolón, que se salva a través de una pequeña cueva. El sendero continúa hasta encontrar una escalera de madera, que sirve para evitar una resbaladiza pendiente rocosa que, aunque pequeña, podría ser complicada de superar sin esta ayuda. Por fin se llega a la fuente de Escuaín, una surgencia, rodeada de musgo, de la que brota el agua de un río subterráneo que recorre el interior de la sierra de las Sucas. La cavidad excavada por este río, de 1150 metros de longitud, es un interesante lugar para los aficionados a la espeleología.

Tras disfrutar del bonito paisaje llega el momento de volver a Escuaín, siguiendo el mismo itinerario de la ida, con la posibilidad de recrearse con la belleza de este paraíso natural y la observación de aves y otras especies de la zona.

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